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Publicado el 24 de noviembre de 2016 por Beatriz Vigalondo en Blog
 
 

Excursión a Navarra 2016

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El pasado fin de semana, del 18 al 20 de Noviembre, desde SEO-Monticola organizamos una de nuestras ya míticas excursiones: la visita a Navarra en busca de aves esteparias en las Bardenas Reales, el picamaderos negro en Irati, el Quebrantahuesos en el Goñiburu y en la Foz de Arbayun y el Treparriscos en la Foz de Lumbier, sin dejar de lado el disfrutar de la naturaleza y de los paisajes tan diversos de esta región.

El viernes 18 madrugamos, teníamos que estar en Plaza de Castilla antes de que se fuera el autobús, que salió puntual aunque con alguna sorpresa. Juanjo, te queremos. ;) . Durante el camino nos presentamos, repartimos información de los parajes que íbamos a visitar y aprovechamos para descansar para poder recibir con fuerza a nuestro quinto monitor, Juancho, que se incorporó a la excursión en Tudela. Juancho nada más llegar agarró el micrófono y comenzó a ilustrarnos y amenizarnos el viaje hasta llegar a las Bardenas Reales haciendo una pequeña introducción a las estepas y psuedoestepas españolas. Una vez en las Bardenas, el día nublado deslucía un poco el increíble paisaje, que aún así pudimos disfrutar del paisaje, además de observar entre otras especies gorrión chillón (Petronia petronia), una pareja de collalba negra (Oenanthe leucura) o la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax), además de multitud de nuestros queridos PPMs. Esta vez no hubo suerte con las gangas y ortegas, pero antes de irnos nos deleitamos con un azor posado cerca del autobus.

Desde ahí partimos hacia la laguna de Pitillas donde se dejaron ver varias aves acúaticas como el cuchara común (Anas clypeata), la focha común (Fulica atra), la cerceta común (Anas crecca) o el porrón europeo (Aythya ferina). Sin embargo, lo más impresionante, fue el sorprendente y enorme bando o marabunta de estorninos (Sturnus sp.) que nos deleitaron con su busca de dormidero durante más de media hora.  Una de las maravillas que nos brinda la naturaleza. Fue un momento increíble.

Una vez instalados en el albergue de Aibar, nuestro centro de operaciones, y después del pequeño caos de la cena, Sergio,uno de nuestros monitores, nos dio una charla sobre los pícidos que (no) veríamos al día siguiente.

El sábado nos dirigimos a la Selva de Irati, que nos recibía ya con aspecto invernal, con las hayas desnudas. Allí seguimos la senda 63A marcada de blanco y verde en busca del picamaderos negro (Dryocopus martius) y otros pícidos que, por desgracia, no conseguimos ver, aunque sí que pudimos escuchar a un pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos), menos es nada. Sin embargo sí que pudimos ver reyezuelo listado (Regulus ignicapilla) y sencillo (Regulus regulus), agateador (Certia sp), y ya en el embalse martín pescador (Alcedo atthis) y cormorán grande (Phalacrocorax carbo) y somormujo lavanco (Podiceps cristatus). Ya casi finalizando la ruta de vuelta, pudimos observar un ejemplar de mirlo acuático (Cinclus cinclus) en el río Irati.

Después subimos al puerto de Tapla, donde el frío viento nos recibía para hacernos repensar el ascenso al Goñiburu. Pero nuestro grupo de valientes, subió decidido hasta el Goñiburo, un pico desde el que, a pesar del viento, pudimos ver el hayedo abetal de Irati y las nevadas cumbres del pirineo acompañados por la increíble puesta de sol y el vuelo cercano de un adulto de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) que hizo que por un momento se nos olvidara el frío. También pudimos observar en la ascensión un grupo de chovas piquigualdas (Pyrrhocorax graculus).

De vuelta al albergue y ya entrando en calor, antes de cenar Javi nos habló en una magnífica charla del quebrantahuesos que ya habíamos visto aquella tarde. Tras la cena, y a pesar de las nubes, David nos dio una charla de interior sobre astronomía y mitología.

El domingo por la mañana amaneció nublado y amenazando lluvia. Cogimos el bus rumbo a la Foz de Lumbier, donde al poco de llegar algunos pudimos observar fugazmente otro quebrantahuesos. En las Foces de Lumbier y Arbaiún nos acompañaron los buitres leonados (Gyps fulvus) y el águila real (Aquila chrysaetos) entre enormes cortados donde buscamos esta vez sin éxito al treparriscos (Tichodroma muraria).

Antes de despedir a Juancho en Tudela, hicimos un repaso a la lista de aves, y el recuento dio un total de 93 especies, y aunque faltaron algunas de las memorables, no es un mal número dada las malas condiciones meteorológicas de alguno de los días.

De vuelta a Madrid los documentales de Sir David Attenborough amenizaron el largo y lluvioso viaje.

Minutos antes de llegar a Plaza Castilla nos despedimos.

Muchas gracias por venir y esperamos que la excursión os haya gustado. Nos vemos pajareando.

 


Beatriz Vigalondo